No es tan extraño de explicar, extraño le resulta a la gente que no viaja tanto como uno o que aún no ha desarrollado esta habilidad, aunque a muchos se les da de forma innata. Viajar abre la mente y hace feliz, pero también hace que muchos tengamos ese sexto sentido que a otros les falta.

Sexto sentido 1

Mi mamá siempre ha tenido ese temor de que yo ande en la calle y me asalten o me pase cualquier cosa mala; “te encanta el peligro”, me reclama. Pero no, no es que me encante el peligro, solo que confío en mí y sé perfecto qué lugares puedo recorrer sola o cómo cuidarme. Aunque es más lo último, sé cómo cuidarme.

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Pero no es solo mi mamá la que me reclama estas cosas, son algunas amigas y amigos que en su minuto me preguntaron: “¿Estás loca? ¿cómo se te ocurre haber hecho dedo?”, “¿Qué? ¿cómo es que hiciste couchsurfing y te quedaste con un completo desconocido?”, “¿Cómo se te ocurre viajar sola a México e investigar sobre el narco y por qué matan a los periodistas?”. Bueno, les haya gustado o no, lo hice, estoy viva, escribiendo este post y mi respuesta fue solo una: “uno desarrolla un sexto sentido que, por lo que me doy cuenta, a ti te falta”.

Teotihuacán TLHM

A estas alturas mi mamá me deja ser y mis amigos ya no me cuestionan nada, pero ¿cómo es que desarrollé ese sexto sentido viajero?

Probablemente si tu eres travelblogger como yo o un viajero o viajera como yo, sabes de lo que estoy hablando. Hay ciertos códigos propios que uno maneja, uno igual siente dudas en algunos perfiles de coushsurfing y por eso no les hace click, tampoco acepté el trayecto completo una vez que hice dedo porque desconfié de la mujer que manejaba y no tomé contacto con ningún narco. Pero uno sabe lo que hace.

“Ya, pero ¿cómo es que de repente se te ocurre pararte en la calle a hacer dedo? Yo no lo hago ni loca, prefiero no ir a esa parte con tal de no hacer dedo”, eso me lo dijo una amiga. Y eso nos diferencia, que yo sí quiero ir a esa parte porque sí me da confianza hacer dedo. Porque lo hago de vez en cuando desde donde vivo para salir a la calle donde pasa la locomoción, porque lo hice en la universidad para ir a alguna estación de metro, porque recorrí la mitad de mi viaje a Uruguay en autostop y esa primera experiencia la amé, porque gracias a que hice dedo me llevaron de Tulum a Cancún gratis, porque gracias a hacer dedo he podido viajar y ahorrar.

Viaje a dedo 2

“¿Couchsurfing? ¿Qué es eso? ¿Quedarte en casa de desconocidos? ¡Estás loca!”, me dijeron una vez. Y sí, voy a conceder el hecho de que quizás esté loca porque varias personas me lo han dicho, pero eso de quedarme en casas de desconocidos no me importa. ¿Quién mejor que un local para que te muestre la ciudad o te de los tips que cree indispensable cuando conoces el lugar por primera vez? Yo también he sido la desconocida a donde llegan y tampoco se trata de que todo el mundo es bueno, se trata de que no todo el mundo es malo.

“¡Qué peligroso! ¡¿Por qué se te ocurre investigar sobre las amenazas del narco al periodismo mexicano?! ¡¿Quieres morir?!”, me cuestionaron antes de irme a México. Es que amigos, yo no ando en busca de la muerte y tampoco me fui a meter en medio de los narcos. Como soy periodista algunos piensan que mañana me voy a ir a Siria (aunque si me necesitan, voy), pero lo que hice fue una investigación cuidadosa para mi máster y obvio que no me iba a ir a lugares que me exponían al peligro, sé cuál era mi límite. Es más, nos burlábamos de eso; en la casa de mi host family mexicana, llamaban y cortaban y decían: “te llaman a ti Cam, ya saben que tenemos una periodista en casa”; sólo nos reíamos.

“Mi respuesta fue solo una: ‘uno desarrolla un sexto sentido que, por lo que me doy cuenta, a ti te falta'”.

“¿Sola?, ¿no hay ninguna amiga que te acompañe?”, era la pregunta más recurrente. Pero  y ¿qué pasa si yo no quiero que me acompañen? Nadie me preguntó eso. Cuando estaba en Tikal conocí a una pareja que me consultó enseguida si andaba sola, le dije que sí y les conté cómo andaba viajando, al final de nuestra conversación y casi al despedirnos, el chico me dijo: “es algo que le vamos a contar a nuestros hijos, que nos encontramos con una chilena viajando sola y que es muy feliz”. Es que quienes aún no se atreven, tienen que viajar sola o solo al menos una vez en la vida, porque creces y te conoces.

Tikal 3

Podría seguir y seguir hablando del sexto sentido viajero, pero aquí lo más importante es: todos lo tienen solo que algunos más desarrollados que otros; no importa si hiciste uno o más viajes, conoce tu instinto, al mínimo de desconfianza, desconfía, aprende a cuidarte y a creer en ti. Y recuerda, no todo el mundo es bueno, pero tampoco todo el mundo es malo.

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