Puede que para muchos elegir una pequeña ciudad al norte de España no sea la primera, segunda o tercera opción para realizar un intercambio estudiantil mientras estás en la universidad. Pero para mí sí lo fue. ¿Por qué? Aquí te lo cuento. 

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Las posibilidades de obtener una beca para irme de intercambio eran muy reducidas. No soy de la “clase alta chilena”, más bien de la “media alta”, pero en Chile si no eres de la baja o tu nivel socioeconómico no te permite vivir bien a nivel familiar, no consigues mucho, aunque todo sea con esfuerzo. Por eso desde que estaba en el colegio es que empecé a juntar dinero para irme de intercambio en la universidad, porque sí o sí lo haría. Y lo hice.

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Pero aquí no les vengo a contar sobre mis ganas de hacer un intercambio en otro país, sino que cómo es que llegué a elegir Oviedo para hacerlo.

Entré a la universidad en 2008 y entre algunos cambios de malla y un año que detuve mis estudios, estaba en 2013 terminando los pocos cursos que me quedaban para sacar mi Licenciatura en Comunicación Social con mención en Historia y Política (puse el nombre completo porque se lee lindo, jajaja); eran tan pocos cursos los que me quedaban, que decidí terminar mi etapa de licenciatura fuera de Chile.

La decisión, sí, la había tomado antes. Si bien comenté que desde el colegio que juntaba plata para irme, fue en 2010 cuando hice mi primera postulación a España y, a consecuencia de la crisis europea y el momento de ese país, me dijeron que no. Tenía todo listo, hasta los vuelos comprados. Pero eso no me desanimó y tres años más tarde, con más plata en el banco y más posibilidades, me animé, postulé, quedé y me fui.

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Ayuntamiento de Oviedo.

Oviedo, ¿por qué ahí? Como en Chile vivo en Santiago, la capital, una ciudad muy grande con largas distancias que me hacían demorarme hasta una hora y media de mi casa a la universidad, quería ir esta vez a un lugar más pequeño, que no fuese Madrid, Barcelona o Bilbao, cuya fama no se equiparara a otras ciudades y que me dejara descubrirla por mi cuenta, ya que nadie hace vacaciones por allí. De la lista de universidades que podía elegir, Oviedo resonó en mi cabeza y, si tuve esa sensación, es porque entonces era la elección.

“Y entonces llegué con todo mi dinero ahorrado y las ganas”.

Y postulé a la universidad de Oviedo. Mi universidad (Universidad Adolfo Ibáñez) hizo todo el trámite a través de la coordinadora y al tiempo después me llegaba una carta de aceptación desde España. Desde ese momento postulé para mi visado de estudiante, un par de semanas ya lo tenía en mi mano y recién ahí pensé: “es real”.

Como soy una persona que ahorra (y ahorro de verdad, muchísimo) tenía mi dinero guardado en el banco dispuesto para gastarlo en mi viaje a Europa. Mi papá me regaló el vuelo y sólo tenía que cursar tres ramos en Oviedo. Tomé cuatro, por si acaso (y menos mal).

Y me fui. 30 de agosto de 2013 fue el día que tomé mi avión rumbo a Madrid, ciudad que me esperó con 40º. Desde Madrid tomé el metro que me llevó a la estación de trenes de Atocha y de ahí partió el mío a Oviedo. Iba ansiosa, nerviosa no, ansiosa total. En Oviedo me esperaría la mamá de Tania, una chica española que viviría conmigo, pero que se encontraba en Alemania.

Y entonces llegué con todo mi dinero ahorrado y las ganas. Pero ¿por qué Oviedo? Ya va, ahora te lo cuento.

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Antes de irme y mientras debía elegir a qué universidad postular, averigüé por aquellas que me llamaban la atención. Como Oviedo resonó en mi mente en una primera instancia, busqué en internet más información de ella y me enamoré. No solo se trataba de la capital de Oviedo y donde entregan los premios Princesa de Asturias, sino que era menos costosa para vivir que el resto, a 20 minutos tenía la playa en Gijón, era pequeña y la universidad me quedaría a unos 10-15 minutos caminando, sí, CA-MI-NAN-DO; y posee un casco histórico hermoso, por el cual me imaginaba ahí siempre. Y la elegí y no me arrepiento.

Sí, fue menos costosa que el resto de las ciudades. Sí, a 10 minutos tenía la universidad. Sí, vi en vivo y en directo a los actuales reyes de España en los premios Princesa de Asturias (“Príncipe” en ese tiempo, porque Felipe aún no era rey). Sí, llegué a la región de donde nace la sidra y se convirtió en mi bebida favorita. Sí, caminé por su casco antiguo todos los días (vivía ahí). Y sí, la fiesta también era buena. ¡Es España queridos!

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Folklore asturiano que pude admirar desde el día 1.

Y por eso me fui a Oviedo de intercambio. No me arrepiento para nada, es más, tengo una nostalgia enorme cada vez que llueve porque me recuerda a las lluvias ovetenses (así como dice la canción: “tengo esa nostalgia de domingo por llover”) y también recuerdo que debo bajar por el camino correcto cuando subo un cerro (lee esta historia aquí). Es que Oviedo me sorprendió y me cobijó. Y se convirtió para siempre en mi “segundo hogar”.

Así que si estás con ganas de hacer tu intercambio o eres de Europa y ya es tiempo de realizar tu Erasmus, no lo dudes y anda a Oviedo o visita sí o sí el Principado de Asturias, después te acordarás de mí.

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