Aprovechando mi intercambio universitario en España, hacía viajes con ESN y tocó visitar Portugal. Después de unos días en Lisboa, la siguiente parada sería Aveiro, por unas horas antes de ir a Oporto. La intensa lluvia nos tenía una sorpresa. 

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Noviembre 2013 y recién habíamos pasado la noche de Halloween en Lisboa. Éramos unos 40 los que viajábamos desde Oviedo, España, hasta Portugal, para pasar unos días en algunas de esas ciudades de ese país a través de ESN, grupo conocido en Europa por tener presencia en casi todas las ciudades universitarias del continente y que organiza viajes y fiestas a los estudiantes (y actividades también).

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Y ahí estaba yo, entre esos 40 visitando por primera vez Portugal. Hace años que había querido ir y después de estar en Lisboa, ya quería conocer Aveiro. Pero no lo pude lograr. En realidad, ninguno de los del viaje pudo hacerlo.

La temperatura en Lisboa estaba alta y nadie iba a pensar que en Aveiro nos encontraríamos con nubes negras que desencadenarían una lluvia torrencial que del verbo “detener” no iba ni haber rastro.

Y ahí estábamos, dispuestos a disfrutar de un city tour por esta ciudad de góndolas y canales hasta que… bienvenida lluvia. “Vamos a esperar a que pase un poco la lluvia para caminar, mientras, pónganse debajo de esos portales”, dijo uno de los chicos ESN. Pero la lluvia no se detuvo y después de un rato y dándonos cuenta de que la situación no iba a ser diferente, otro de los chicos ESN dijo: “hagan lo que quieran en estas horas, no podremos hacer city tour“. Así que con mis amigas nos pusimos a dar vueltas tapándonos nuestras cabezas y corriendo de un techo a otro para no mojarnos tanto. La noche cayó sobre nosotros de repente y el olor a castañas se mimetizaba con las gotas de lluvia.

Cuidaba más que nada el lente de mi cámara, que destapaba solo un segundo para sacar las fotos de rigor. A pesar de la lluvia, no pensaba quedarme sin mis fotos de Aveiro y cuando ya paró me subí a un puente y capturé algunas imágenes nocturnas. Pero ya era tarde y el bus nos tomaba para ir rumbo a Oporto.

Aveiro, sé que eres mucho más de lo que te pude conocer y que tus rincones son hermosos, porque lo que conocí ya lo era.

Para otra vez será Aveiro. Ya volveré, Portugal.

Aveiro y canales